Después de tanto esperar ya llegó lo que tenía que venir.
Parecía que iba a ser eterno, nunca llegaba, y en la misma mañana, sin esperármelo, todo fue corriendo y deprisa.
Firmar aquí, fiermar allí, y en aquel también...
Nóminas atrasadas, finiquito, certificado de empresa, carta de despido y el más que esperado cheque con una cantidad que daba risa... pero qué menos para ir haciendo al corriente las pagamentas hasta cobrar la primera cantidad de la recién solicitada prestación por desempleo.
Eso por una parte.
Y por la otra...
... atar bién atado todos los nudos de la cuerda floja. Los contratos privados de compromiso por mutuo acuerdo. Compromisos de tranquilidad mental, por así llamarlos de alguna manera, ahora solo hay que ir esperando hasta los vencimientos de las fechas, y ver si los acuerdos se van cumpliendo.
Tengo ganas de acabar con todo y así quedar realmente con mi tranquilidad mental, que ahora me tiene a reléntí con un motorcillo inparable en mi estómago.
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